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INTRODUCCIÓN.
Hermanos y hermanas, amigos y amigas: Comparto con todos y todas la Declaración de la Iglesia Evangélica Luterana Unida en Argentina y el Uruguay y de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata con relación al debate suscitado por el tratamiento parlamentario del proyecto de ley sobre matrimonio entre personas del mismo sexo. Es digno de destacar como se refleja en la introducción del documento, la necesidad de dejar en claro que nadie puede tener la arrogante pretensión de hablar en nombre de todas las iglesias evangélicas y protestantes que existen en nuestro país, cuando nadie ha delegado esa representación y porque en ese espacio existe una diversidad de identidades, posiciones teológicas y pastorales que deben ser reconocidas y respetadas. El intento de querer establecer mensajes y acciones hegemónicas y homogéneas han sido y son el fundamento de diversas intolerancias, de muchas hogueras y demasiadas persecuciones. Es por ello que estas actitudes totalitarias asumidas por organizaciones religiosas con relación a este debate, son un signo de alarma para quienes tienen un profundo compromiso con la defensa de una sociedad pluralista y democrática. El primer párrafo de la declacración establece la identidad y el encuadre del mensaje de las iglesias herederas de la Reforma del siglo XVI, que tiene como núcleo central el anuncio de una buena noticia nutrida por el Evangelio de la gratuita inclusividad del amor de Dios que nos llama a respetar como sagrada la dignidad de toda persona independiente de su identidad de género, en el contexto de una humanidad en la cual nadie se siente superior a otros y otras y que se despoja de todo intento de juzgar o condenar a una persona ya sea por el color de su piel, su condición social o cultural o de género, su compromiso religioso o su orientación sexual. El centro de esa buena noticia nos dice que Dios nos mira a través de nuestro compromiso de fe en la participación de la construcción de una sociedad cada vez más equitativa y justa. Quien pretende excluir o disminuir el ejercicio de los derechos de ciudadanía de una persona a partir de esas categorías incurren en un grave error. Asimismo es de destacar que en el tema de las identidades la declaración establece con claridad que quien fundamenta un desconocimiento de derechos, dignidad, pertenencia fundamentado en la orientación sexual o en la identidad de género de una persona, comete un grave error porque a los ojos de Dios todos y todas participamos de la misma dignidad por ser imagen diversa y multicolor del mismo creador. Con claridad el documento establece que al hablar del contrato matrimonio estamos hablando de un recurso exclusivamente del orden civil que ha tenido diversas interpretaciones y modificaciones a lo largo, tanto al interior de las comunidades de fe como en el orden secular. La diversidad de conceptos y el pluralismo de matrimonios y familias imponen la defensa de un encuadre que tenga como base la convivencia saludable de las y los contrayentes fundamentado en el amor a Dios, al prójimo y a si mismo. Ambas iglesias defienden la autonomía del Estado para legislar de forma tal que garantice la igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos y ciudadanas y valora positivamente toda iniciativa que repare situaciones de injusticia y discriminación que afecta a un determinado grupo, en espacial si ese grupo es vulnerable al estigma y la discriminación. En el último párrafo las dos iglesias asumen el compromiso de trabajar en la construcción de un país más justo, equitativo e inclusivo, donde las personas y grupos, hasta ahora vulnerables al estigma y la discriminación puedan asumir con plenitud el ejercicio de todos sus derechos y todas sus obligaciones y con valentía se comprometen a revisar y reformar ahora y aquí todas aquellas las formas que en sus propias comunidades necesitan ser iluminadas por la Palabra de Dios, a fin de llegar a poder ser esa voz que anuncia una buena noticia a todo ser humano, sin exclusiones ni marginaciones. Pastor Lisandro Orlov |
Iglesia Evangélica del Río de la Plata Sucre 2855, 3º piso C1428 DVY BUENOS AIRES República Argentina – Tel/Fax (54 11) 47870436
IglesiaEvangélica Luterana Unida Marcos Sastre 2891 C1417 FYE BUENOS AIRES República Argentina – Tel/Fax (54 11) 4501392
En relación al tratamiento en el parlamento argentino de un proyecto de ley sobre matrimonio entre personas de un mismo sexo
Declaración de las Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) e Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU)
Con respecto al tema de referencia y en relación a las declaraciones realizadas por agrupaciones de iglesias evangélicas a las que ni la IERP ni la IELU pertenecen, que repudiando la iniciativa legislativa en cuestión se adjudican hablar en nombre de todos los evangélicos, a fin de clarificar ante la opinión pública nuestra propia postura, señalamos:
1. Que como Iglesias herederas de la Reforma del siglo XVI el fundamento de nuestra vida y testimonio es el Evangelio de Jesucristo, es decir, el anuncio de la salvación por la sola gracia, por la sola fe, por solo Cristo (cf. Romanos 3, 22ss). De allí surge que no es lo que somos u hagamos los seres humanos lo que define nuestra situación delante de Dios, sino lo que Dios hizo en Jesucristo en favor nuestro. Por lo tanto, quienes hacen de la orientación sexual de una persona un criterio condicionante de su relación con Dios, por ejemplo excluyendo a los homosexuales – por su condición de tales – del amor y de la gracia de Dios, incurren en un grave error.
2. Que no hay obra o cualidad humana que defina de por si la pertenencia a la Iglesia, tampoco en el terreno de la orientación sexual. La iglesia debe estar abierta a toda persona que responda con fe a su bautismo y al mensaje del Evangelio de Jesucristo. Pues con la fe se establece una nueva identidad, que relativiza todas las identidades anteriores, sean étnicas, sociales, sexuales o de cualquier otro tipo (cf. Gálatas 3, 26- 28). Así pues, quien hace de la orientación sexual una condición a partir de la cual se decide o condiciona la pertenencia a la iglesia, comete un grave error.
3. Que el contrato matrimonial es una institución exclusivamente de orden civil, sujeta desde sus inicios a cambios y transformaciones a partir de la situación histórica y específica de las sociedades en que se desarrolló. Dicha institución debe permanecer abierta a las modificaciones que garanticen el mejor marco de convivencia saludable para los contrayentes que la integran, así como para los hijos que sean educados en su seno. De acuerdo con nuestra ética evangélica también la comunidad matrimonial y familiar encuentra su fundamento y guía en el triple mandamiento del amor a Dios, al prójimo y a sí mismo (cf. Mateo 22, 34-40).
4. Que reconocemos al Estado su legítima potestad de legislar con la finalidad de asegurar la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos, en vistas a afianzar una convivencia basada en la justicia y la paz. En ese sentido valoramos positivamente toda iniciativa tendiente a reparar situaciones de injusticia y discriminación sufridas por minorías en nuestra sociedad. Según nuestro punto de vista este es el caso del proyecto de ley que está en tratamiento en el parlamento argentino sobre la institución del matrimonio entre personas de un mismo sexo.
5. Que nuestro apoyo a esta medida, tendiente a reconocer sus derechos democráticos a personas hasta ahora marginalizadas, nos compromete a trabajar en la construcción de un país más justo e inclusivo. En ese sentido reconocemos que nuestro compromiso no siempre ha tenido la claridad y consecuencia que dicha tarea demanda. Ello nos obliga a revisar críticamente, a la luz de la Palabra de Dios, las formas concretas en que se desarrolla nuestra vida y misión, a fin de superar en el seno de nuestras propias comunidades aquellas posturas y actitudes que de una u otra forma contradicen el mandato que tenemos como Iglesia de Jesucristo.
Pastor Federico Schäfer IERP – Presidente
Pastor Alan Eldrid IELU – Presidente Buenos Aires, 31 de mayo de 2010.-
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