ESTUDIO CUATRO

Un Estudio Bíblico sobre el Libro del Levítico y Otras Referencias Bíblicas

PRESENTACION

1- EL CODIGO DE SANTIDAD

En el libro del Levítico hay una extensa lista de leyes y ordenanzas conocidas como El Código de Santidad (Levítico  17-26). Algunas de estas ordenanzas en esta colección están destinadas "al pueblo de Israel" en general (ver 17:1, 18:1, 19:1; 20:1; 23:1; 24:1; 25:1) mientras que otras están dirigidas específicamente a los sacerdotes (ver 22:1; 23:1).

La mayoría de nosotros puede sin duda decir que el Libro del Levítico no es uno de nuestros libros de devoción favoritos, y por ende probablemente estemos familiarizados sólo con algunos pasajes de este libro, y estos generalmente sacados fuera de contexto. En preparación a esta parte del estudio, es aconsejable que se lean al menos los capítulos 17 al 20.

Dos referencias específicas en este Código de Santidad han sido entendidas como rechazos inequívocos de la actividad homosexual masculina. Ambas prohíben al hombre "acostarse con varón como con mujer" (Levítico 18:22; 20:13). Estrictamente hablando es imposible para un hombre "acostarse con varón como con mujer". Ya que el texto bíblico no prohibiría algo que es imposible desde el comienzo, el significado de esta prohibición debe ser buscado en algo más que en la estricta interpretación literal del mismo. Esto nos presenta una pregunta sin embargo: prohíbe esta regulación la intimidad homosexual de cualquier tipo, o sólo ese tipo de actividad homosexual que más se acerca a estar "como con mujer", es decir sexo anal?

Cualquiera sea el significado preciso de la frase, tales relaciones sexuales están prohibidas en ambos pasajes porque son una "abominación". La palabra hebrea detrás de este término en castellano es (to'ebah). Esta palabra hebrea tiene principalmente connotaciones cúlticas más que morales. Es usada para identificar acciones que son rechazadas no necesariamente porque están mal desde un punto de vista moral, sino porque están asociadas con la adoración de otros dioses. De esto deduce Bailey [1] que tal actividad homosexual está condenada no porque sea mala en sí misma, sino porque está conectada con el culto a la prostitución en los templos paganos, representa el estilo de vida y de adoración de "ellos":

“No hagan como se hace en la tierra de Egipto donde ustedes habitaron, ni hagan como se hace en la tierra de Cana n a donde los llevo. No deber n seguir sus costumbres”

Ese era el contexto en el cual estaba prohibida la homosexualidad. Bailey sugiere que hoy la situación es muy distinta. La actividad homosexual no está  ya asociada con los rituales religiosos paganos, y ya que pareciera no haber sido rechazada sobre fundamentos morales, puede ser ahora tolerada.

Otros consideran que esta línea de razonamiento es forzada. Aunque admiten que to'ebah tiene ante todo connotaciones cúlticas, señalan que no apunta exclusivamente a eso. Otras ofensas sexuales en este contexto que son más de naturaleza moral que religiosa (como ser acostarse con la esposa del prójimo, 18:20) son llamadas abominaciones también (ver Levítico 18:26 "... no cometan ninguna de estas abominaciones"). En la antigüedad, objetan estos expertos, no existía tan sutil distinción entre las ofensas cúlticas y las morales. Lo que tenemos aquí es una franca y tajante condenación de la homosexualidad y de otras prácticas sexuales que se le relacionan [2] .

La lista más amplia de relaciones prohibidas incluye lo siguiente: las relaciones sexuales con una mujer casada (18:20; 20:10); las relaciones homosexuales masculinas (18:22; 20:13); el bestialismo (ya sea masculino o femenino) (18:23; 20:15 y ss.); las relaciones sexuales con la esposa del padre (20:11); relaciones sexuales con la nuera (20:14); el casamiento con una mujer y con su madre (20:14); las relaciones sexuales con una mujer durante su menstruación (18:19); el ofrecimiento de niños a Molek (18:21). De acuerdo con la segunda lista (Levítico 20) todas las relaciones allí identificadas, deberán ser castigadas con la muerte.

DISCUSION

¿Con cuál de estos puntos de vista concuerda usted, y por qué? ¿Le lleva su propio estudio de estos pasajes a la conclusión que las relaciones homosexuales son rechazadas aquí por fundamentos morales? ¿Nos compelen estos pasajes a imponer la pena de muerte a las personas de conducta homosexual? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Nos obligan estos pasajes a tratar la conducta homosexual con mayor o menor severidad que al adulterio?

2- DAVID Y JONATAN

PRESENTACION

El Antiguo Testamento le dedica un espacio considerable a la amistad entre David y Jonatan (1Samuel 18-20). En preparación a esta parte del estudio, seria aconsejable leer estos capítulos y así preparar las bases para sacar nuestras propias y fundadas conclusiones.

Hasta muy recientemente nadie parece haber sospechado sobre nada inusual detrás de este ciclo de historias, y aun hoy, muchos, si no todos los expertos, leen estas historias como nada más que el relato de una muy estrecha amistad entre dos hombres.

Pero existe ahora una muy ingeniosa teoría defendida por Horner [3] , quien insiste que David y Jonatan eran compañeros homosexuales. Horner encuentra una fuerte evidencia para sustentar su teoría en las palabras de David cuando se lamenta sobre la muerte de Jonatan:

"Por ti estoy lleno de angustia, Jonatan hermano mío, en extremo me has sido querido, más delicioso tu amor que el amor de mujeres". (2º Samuel 1:26)

El argumento de Horner es el siguiente. La lectura más imparcial de la historia sugiere que David y Jonatan eran amantes homosexuales y que este hecho debe haber sido conocido en ese tiempo. Sin embargo, nadie en esa época parece haber levantado un dedo acusador en contra de la pareja. De esto Horner quiere deducir que la Biblia misma existen evidencias que indican que al menos en un determinado período en la historia, la conducta homosexual fue tolerada en Israel.

La historia de la seducción de Betsabé por parte de David insinúa por otra parte que David era heterosexual  o al menos bisexual en su orientación, aunque esa distinción no les hubiese significado nada a la gente en esa época [4] . A propósito de esto, al menos un experto sospecha que la relación entre Ruth y Noemí también era homosexual [5] .

DISCUSION

¿Está usted convencido/a por la teoría de Horner? ¿Cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus puntos débiles? De sacar alguna conclusión, ¿cuál sacaría de la historia de David y Jonatan para una comprensión cristiana de la homosexualidad?

3_ JESUS Y LAS PERSONAS DE ORIENTACION HOMOSEXUAL

PRESENTACION

Parece sorprendente que no tengamos ningún registro de parte de Jesús concerniente al tema de la homosexualidad. Los expertos en la historia y la cultura del mundo greco-romano [6] nos informan que la homosexualidad era un fenómeno cotidiano. Se sabe, por ejemplo, que cada uno de los primeros catorce emperadores romanos tuvieron una intima relación homosexual con su compañero favorito. Los poetas griegos y romanos ensalzan los placeres del amor homosexual y parece que la homosexualidad era aceptada como un hecho, aunque a menudo se la miraba con curiosidad o condescendencia.

No era para nada inusual que un hombre griego tuviese su "muchacho", y un joven que no hubiese sido elegido como amante por un hombre mayor, podría hasta desarrollar complejos de inferioridad y podría llegar a dudar de su propio atractivo físico.

Dadas estas situaciones, parece extraño que Jesús no haya dicho nada sobre el tema. Varias explicaciones son posibles y han sido de hecho sugeridas. Quizá  el tema le era tan desagradable a Jesús que ni siquiera lo quería mencionar. Por otro lado, quizá  Jesús "aceptaba" a las personas de orientación homosexual de la forma que parece haber "aceptado" a la mujer adúltera de acuerdo a Juan.7:53 - 8:11 [7] .

Existe al menos un estudioso que supone que el "muchacho" del centurión en Cafarnaún (Mateo 8:5-13) era el amante homosexual del centurión. ¿Por qué si no, se habría preocupado tanto el oficial romano por un mero muchacho (Lucas dice "esclavo")? Jesús por cierto hubiese estado al tanto de la relación sexual entre el centurión y su "muchacho" sugiere este autor, y sin embargo Jesús curó al muchacho sin hacer preguntas, y así lo devolvió para gozo del oficial romano. [8]

DISCUSION

¿Cómo explicaría usted el silencio de los Evangelios con respecto a la actitud de Jesús para con las personas de orientación homosexual?

¿Cree usted que existe suficiente evidencia aquí de un lado o del otro que nos permita decir cuál podría haber sido la actitud de Jesús hacia las personas de orientación homosexual? De ser así ¿en qué dirección cree usted que apunta la evidencia?

Desde su conocimiento de cómo trató Jesús a las prostitutas y a los pecadores, a los escribas y fariseos, ¿cómo cree usted que Jesús se hubiese relacionado con las personas de orientación homosexual?  ¿Considera posible que Jesús pudo haber sido menos "severo" con las personas de orientación homosexual que son las autoridades religiosas quienes estaban convencidas que sus vidas le eran agradables a Dios?



[1] D.S. Bailey, "Homosexuality and the Western Christian Tradition" (London: Longman, Green, 1955; reimpreso por Hamden, Connecticut: Shoestring, 1975). Se lo cita a Bailey nuevamente sólo porque ‚l parece ser el primero en haber interpretado el pasaje en cuestión y porque se ha dado la más completa argumentación a favor de esta perspectiva. Sus conclusiones han sido aceptadas por otros, tales como John J. McNeill, en "The Church and the Homosexual" (Mission, Kansas: Sheed Andrews and McNeill, 1976; reimpreso New York: Pocket Books, 1977). Edición en español: John J. McNeill, "La Iglesia ante la Homosexualidad". Colección Relaciones Humanas y Sexología, Nø 9, Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1979.

[2] Peter Coleman, "Christian Atitudes to Homosexuality" (London: SPCK, 1980), p. 276, luego de un minucioso análisis de las opiniones de los estudiosos concluye: "estos versículos contienen una clara condena a la conducta homosexual masculina".

[3] Tom Horner, "Jonathan Loved David: Homosexuality in Biblical Times" (Philadelphia: Westminster, 1978). La teoría parece haber sido originada por Raphael Patai, "Sex and the Family in the Bible and the Midle East" (Garden City, New York: Doubleday, 1959), quien argumenta que en el contexto de la sociedad del Medio Oriente, la relación David-Jonatan habr¡a sido reconocida como homosexual y tolerada como algo para nada inusual.

[4] Gladis Schmit, "David the King" (New York: Did, 1946; reimpreso 1973) en un relato de ficción describe a David pasando por una fase homosexual. Por otro lado, Coleman, p. 276 sostiene que "no se hacen implicancia de una relación homosexual entre estos hombres". No se pueden tomar entonces las palabras de David para dar a entender que él prefería el sexo homosexual con Jonatan a las relaciones heterosexuales con mujeres, sino m s bien que ‚l estimaba la amistad con Jonatan mucho m s de lo que estimaba las relaciones sexuales (con mujeres). Viniendo de un hombre como David, éste seria un gran elogio para Jonat n. Marvin H.Pope, "Homosexuality", Interpreter's Dictionary of the Bible, Supplementary Volume (Nashville, Tennesse: Abigdon, 1976), p. 416 comenta: "la gran experiencia de David con las mujeres enaltece el tributo al amor de Jonatan".

[5] 5- Ver Robert Wood, "Homosexual Behaviour in the Bible", ONE Institue Quarterly, vol 5, Nº 1 (1962), pp. 10-19.

[6]   Ver, por ejemplo, K. J. Dover, "Greek Homosexuality" (Cambridge, Massachussets: Harward University Press, 1980); J. Z. Erlington (seudónimo), "Greek Love" (New York: Oliver Layton, 1964); New American Library, (1979); y Otto Kiefer, "Sexual Life in Ancien Rome", traducida al inglés por Gilbert y Helen Highet (London: Routledge y Kegan Paul, 1934).

[7] Tom Driver, "Sexuality and Jesus", en Union Seminary Quarterly 20 (1965), pp. 235-46 señala que otras religiones eran ya sea puritanas, condenando la homosexualidad, u orgiásticas tomando parte libremente en tales prácticas sexuales. En este contexto, argumenta Driver, el silencio de Jesús respecto al tema dice mucho.

[8] 8- Ver Tom Horner, "The Centurion's Servants", Insight: A Quarterty of Gay Catholic Opinion,  vol.  2, Nº 3 (verano, 1978), p. 9.