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ESTUDIO SEIS ¿Qué hacemos ahora? PRESENTACION INTRODUCCION Como resultado de las anteriores presentaciones y discusiones, habrán ustedes desarrollado en forma gradual una postura sobre el tema de la homosexualidad. Se habrá hecho evidente, sin embargo, que no todos los miembros del grupo piensan igual. Algunos/ as sentirán que la homosexualidad debe ser rechazada totalmente, mientras que otros/as lo pueden considerar aceptable bajo ciertas condiciones y restricciones; aun otros/as pueden llegar a no ver nada de malo en ella. En este momento puede resultar de provecho el resumir las diversas posiciones que los expertos y los laicos cristianos han adoptado luego de su propia y seria investigación sobre el tema. No sólo habrá de demostrar esto la variedad de opciones que se nos presentan, pero nos posibilitarán también evaluar la solidez y las debilidades de cada uno y formular nuestras propias conclusiones. Las variadas posturas pueden ser categorizadas aproximadamente bajo cinco encabezamientos y pueden ser clasificadas de acuerdo a una secuencia lógica [1] . Por cierto que no es del todo justo forzar a todos/as en una de está cinco categorías. La mayoría de los expertos no estarán totalmente de acuerdo con cada una de estas cinco posiciones, sino que se ubicarán en una postura intermedia. No obstante, los resultados del ejercicio deberían ser iluminadores. Es nuestra expectativa el obtener una mejor apreciación de todo el espectro de posibles opciones. Esto le brindará una oportunidad de considerar una vez más si usted está dispuesto/a a modificar su posición personal, cambiando aunque sea levemente, hacia la derecha o hacia la izquierda. l. LA CONDUCTA HOMOSEXUAL HA DE SER RECHAZADA Y CASTIGADA PRESENTACIONEsta posición sostiene que la conducta homosexual es siempre mala y que por lo tanto debe ser rechazada en forma incondicional y castigada de la misma manera en que es castigada una ofensa criminal Esta postura tan extrema respecto a la homosexualidad fue muy común en el pasado. Las personas de orientación homosexual eran tan a menudo ejecutadas en la hoguera que en inglés el apelativo popular para dicha persona era: manojo de leña (faggot). Hoy en día, ningún teólogo importante o ningún cuerpo eclesial suscribe está posición. Anita Bryant [2] y Greg Bahnsen [3] son los que más se acercan a está postura cuando condenan a la homosexualidad como un pecado y como un crimen. DISCUSIONGreg Bahnsen afirma de manera inequívoca: «Lo que Dios manda, ha de ser siempre obedecido y lo que Dios prohíbe ha de ser siempre rechazado”. ¿Estaría usted de acuerdo con esta afirmación? Si no, ¿podría usted puntualizar y discutir lo que considera son las falencias de esta afirmación? . ¿Siente usted que esta postura respecto a la homosexualidad podría ser restablecida? ¿Existen razones teológicas que nos obliguen a aceptar o a rechazar está posición? ¿Puede uno/a rechazar esta postura y aun así afirmar ser fiel a la Escritura que en el libro del Levítico castiga la conducta homosexual con la muerte? Si está postura fuese nuevamente normativa, ¿cuáles serían las consecuencias prácticas para la persona de orientación homosexual. para la sociedad. para usted mismo/a y para sus hijos/as? 2. LA CONDUCTA HOMOSEXUAL DEBE SER RECHAZADA PERO NO CASTIGADA PRESENTACION Esta posición afirma que la conducta homosexual es intrínsecamente mala. un «fenómeno de perversión”, tal como dice Karl Barth [4] . La gente que mantiene está posición considera que la conducta homosexual está en conflicto con la Escritura y con el orden natural de la creación. Consideran esta conducta tanto antinatural como pecaminosa, pero no más pecaminosa que otros males de nuestras vidas. Algunos/as de los que sostienen esta postura ven la voluntad de Dios con respecto a las relaciones sexuales expresadas en Génesis 1 :28 «sean fecundos y multiplíquense...» y en Génesis 2:24 «...el hombre deja a su madre y a su padre y se une a su mujer...». Los que están del lado opuesto del argumento, señalan que estos dos pasajes del Génesis no son un mandato de que todos/as deben casarse y tener hijos. Después de todo, Jesús mismo aparentemente nunca se casó y Pablo aconsejó a los corintios a que permaneciesen célibes si fuese posible y que no formaran una familia y que no tuviesen hijos (1º Corintios 7.25-28). Los que sostienen esta posición a menudo consideran la conducta homosexual como irresponsable ya que permite el goce del sexo a la vez que descarta la posibilidad de la procreación. Para ser lógicos, está línea de razonamiento también tendría que rechazar tales formas de contraconcepcion como la vasectomía. la ligadura de trompas o la decisión de una pareja de no tener hijos. Los que proponen está posición sostienen que la conducta homosexual. aunque es un «fenómeno de perversión», no debe ser castigada. Como todo otro pecado, puede ser perdonado: sin embargo, no se debe perseverar en él voluntaria y descaradamente. Uno/a debe arrepentirse de él y tratar honestamente de superarlo. A. Muehl [5] resume esta posición en forma sucinta: «(Las personas de orientación homosexual) tienen tanto lugar en los bancos de las iglesias como el resto de nosotroS/as pecadores. Y siempre y cuando reconozcan que (la homosexualidad) es un problema y estén preparados/as para buscar ayuda como para enfrentarlo. no se les debería imponer límites a su total participación como líderes en la comunidad cristiana”. Esta posición presupone que la homosexualidad es tratable y que una persona de orientación homosexual puede cambiar su orientación sexual si está resuelta a hacerla. DISCUSION¿Qué es lo sólido y lo débil de esta posición? ¿Debe ser considerada la homosexualidad como pecado? Y si es así ¿es un pecado como todo otro pecado, o debe ser tratado con especial severidad? A esta altura quizá desee reabrir el debate sobre si es o no posible que una persona de orientación homosexual pueda cambiar su orientación sexual. Respecto de esto, encontrar el relato personal de Alex Davidson [6] muy iluminador y conmovedor. 3. LA CONDUCTA HOMOSEXUAL ES ACEPTABLE, PERO ES UNA OPCION INFERIOR PRESENTACIÓN Esta posición está probablemente mejor representada por el teólogo luterano Helmut Thielicke [7] . Este muy afamado experto considera a la homosexualidad como el resultado de cambios patológicos ocasionados por la caída, y deduce que las personas de orientación homosexual son en gran parte incapaces de cambiar su orientación. Thielicke exhorta a la persona de orientación homosexual que se ajuste a un estilo de vida heterosexual tanto como le sea posible, pero a la persona de orientación homosexual que encuentra que le es imposible «convertirse» a la heterosexualidad y para quien la abstinencia es demasiado difícil, le da este consejo: canalice su actividad sexual en una relación de pareja estable éticamente responsable. Así. esta posición permite la actividad homosexual pero urge a las personas de orientación homosexual que se aseguren que sus relaciones están fundadas en el amor, el afecto y que el compromiso fiel, así como idealmente deberían ser los matrimonios heterosexuales. Los que adhieren a esta posición posiblemente pueden hasta aceptar la ordenación de personas de orientación homosexual comprometidas en fidelidad y éticamente responsables. Los que así piensan, no rechazarían la homosexualidad como tal, aunque sí la consideran como una opción inferior. Lo que sí rechazan es la conducta homosexual irresponsable y egoísta, la clase de conducta que también rechazarían en el contexto de relaciones heterosexuales. Los que proponen está posición, pueden argumentar que cuando la Biblia habla sobre la conducta homosexual presupone que aquellos/as que la practican son heterosexuales por orientación. De cualquier manera, pueden afirmar, la Biblia no es una colección de mandamientos intemporales que han de ser observados literalmente en todo tiempo y en toda circunstancia. . DISCUSION ¿Cuáles son los puntos fuertes y las falencias de está posición? ¿Está esta posición en armonía con el evangelio o deja de tomar en serio a la Escritura? ¿Siente usted que esta posición se reconcilia con una interpretación responsable de los varios pasajes bíblicos que se relacionan al tema? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Está usted de acuerdo que las relaciones homosexuales pueden ser éticamente responsables? ¿Qué alternativa a la conducta homosexual sugeriría usted para una persona para quien la conducta homosexual es la única forma de expresión sexual posible? 4- LA CONDUCTA HOMOSEXUAL ES TAN HONORABLE COMO LA HETEROSEXUAL PRESENTACION Esta posición está estrechamente identificada con la del teólogo anglicano Norman Pittenger [8] . Este experto sostiene que la homosexualidad no es más censurable que el ser zurdo/a. Así como ya no obligamos a las personas zurdas a que escriban con su mano derecha, así tampoco deberíamos seguir insistiendo que las personas de orientación homosexual se comporten como si fuesen heterosexuales. Uno/a no puede elegir ser heterosexual como no se puede elegir entre ser diestro, sostienen los que promueven está posición. De hecho, dicen, el forzar a una persona a que se comporte en contra de su orientación causará probablemente un daño psicológico. Los que proponen está posición también tienden a argumentar que cuando la Escritura prohíbe las relaciones homosexuales, se dirige a personas que asumen que la heterosexualidad es lo «normal» y «natural» para todos/as, por lo que cualquier conducta homosexual les parece una «perversión». Los que sostienen está posición enfatizan también la convicción que la Biblia nunca fue pensada como una ley para todos los tiempos, y que existe al menos alguna evidencia que sugiere que aun en la Biblia la homosexualidad era a veces tolerada sin crítica. A favor de está aseveración, señalan la historia de David y Jonatan, la curación del «muchacho» del centurión en Cafarnaún y varias otras referencias similares. La homosexualidad en sí no es más pecaminosa que la heterosexualidad, sostienen los cuáqueros en una afirmación sobre la homosexualidad. Lo que es pecaminoso no es la homosexualidad como tal, sino «la explotación de la otra persona. [9] , y tal explotación es igualmente pecaminosa en relaciones heterosexuales. McNeill lo dice de la siguiente manera: «Las mismas reglas morales valen para las actividades y las conductas homo y heterosexuales. Aquellas que son responsables. respetuosas, tiernas y que promueven realmente el bien de ambas partes. son morales; aquellas que son explotadoras, irresponsables, irrespetuosas o destructivas del verdadero bien de cualquiera de las partes, deben ser juzgadas como inmorales” [10] . DISCUSION ¿Cómo difiere está posición de la discutida anteriormente? ¿Cuáles son los puntos fuertes y los débiles de está posición? . ¿Siente usted que esta posición es fiel a la Escritura y que está en armonía con el espíritu del Evangelio de Jesucristo? ¿Qué encuentra usted de aceptable en la interpretación de la Escritura que tiene está posición y que de inadecuado, si hubiese algo inadecuado? ¿Podría usted aceptar está posición en su totalidad o en parte? ¿o no podría aceptarla para nada? ¿Cuáles son los motivos centrales en su aceptación o rechazo de esta posición? 5. LA HOMOSEXUALIDAD ES UN BIEN POSITIVO PRESENTACION Los que proponen esta visión aceptan a la homosexualidad como el plan de Dios para combatir el tema de la sobrepoblación [11] - la miran como la «solución” de Dios para una gran inquietud del mundo moderno. Esta visión promueve la completa tolerancia del fenómeno homosexual y estimula la libertad de la auto expresión en materia sexual, siempre que, claro está, está expresión no viole los derechos y libertades de la pareja o de otros/as miembros en la sociedad. Sobre está base, al menos hay uno que propone hasta la aceptación del bestialismo. DISCUSION ¿Qué es lo que distingue está posición de la propuesta anterior? ¿estaría o no de acuerdo usted con que «todo es admisible siempre y cuando no lastime a nadie”? Y de estar usted de acuerdo, ¿cómo sugeriría usted que determinásemos qué es lo que «lastima” a alguien, y cuanta herida es tolerable? ¿Quién determina en qué medida una persona está siendo o no herida y cuál es la intensidad de la herida? PRESENTACION FINAL ¡Una desconcertante variedad de posibles posiciones! Y la anterior ni siquiera representa una lista exhaustiva [12] . ¿Qué debe pensar y hacer un/a sincero/a cristiano/a luterano/a? Parece obvio que no es probable que arribemos a un consenso en un asunto tan complejo como éste. La razón de está falta de unanimidad no es que algunos/as de nosotros/ as no tomemos la Escritura en serio mientras que otros/as no. La verdadera razón de esta falta de acuerdo parece ser porque la Escritura no habla de tal forma que sólo sea posible una sola conclusión. Varias posiciones son factibles dependiendo de cómo lee y de cómo interpela uno/a lo que dice la Escritura. Todos/as nosotros/as estamos sin duda honestamente deseosos/as de conocer y de cumplir la voluntad del Señor. Pero el Señor como buen padre o buena madre, no nos hace las cosas demasiado simples. El tema que tenemos delante nuestro tiene muchas dimensiones y afecta a mucha gente en variadas maneras. Hay mucho lugar para la discrepancia honesta. La elección involucra la responsabilidad. y la responsabilidad no viene gratuitamente. Es poco probable que se esta de total acuerdo en este tema, y una «declaración» eclesial al respecto no es probable tampoco que traiga la solución del tema. Pero eso no quiere decir que una posición es tan buena como otra, ni significa que una posición está en lo cierto mientras que todas las demás están equivocadas. Lo que sin duda sí significa es esto: ninguno/ a de nosotros/as puede jactarse de poseer la verdad total. De ahí que debemos continuar estudiando y aprendiendo unos de otros a medida que dialogamos entre nosotros/as, con la Escritura y con nuestra tradición cristiana, para que podamos encontrar una forma que sea aceptable a los ojos de Dios, aunque no pueda reclamar ser «la correcta». Quizá el núcleo de nuestro problema es que no conocemos realmente mucho sobre la homosexualidad. La mayoría de nosotros/as probablemente habla del tema desde la distancia, sin conocer a ninguna persona de orientación homosexual. o sin compartir su difícil situación. Una y otra vez oímos cómo ha cambiado la actitud de la gente cuando llegaron a conocer a una persona de orientación homosexual. Una cosa es hablar de «esos homosexuales» y otra muy distinta tener que admitir el hecho que el propio hijo o la propia hija sea de orientación homosexual. Uno/a necesita realmente leer acerca de la experiencia de padres/madres e hijos/as que han tenido que enfrentar a la homosexualidad en sus familias. Mejor aun, se necesita hablar con tales personas personalmente [13] La mayoría de los padres/madres desean con todo su corazón que sus hijos/as puedan gozar de una vida plena, fecunda y feliz. Ya que la gratificación sexual es una necesidad tan fuerte para la mayoría aunque no para todos nosotros/as, ¿podemos vivir vidas plenas y bien adaptadas sin la realización sexual? Es cierto, a algunos/as de nosotros/as se nos «dio» el vivir vidas célibes, como explica Pablo, pero otros «arden». Pablo aconseja a aquellos que arden (no en lujuria como en Romanos 1 :27, sino en amor, como en 1º Corintios 7:9) que se casen. ¿Pero qué le dice a una persona de orientación homosexual que «arde» y para quien el matrimonio heterosexual es imposible? "Le diremos «mala suerte»? Después de todo Dios permite que algunos/as de nosotros/as soportemos severas aflicciones y no quita esas aflicciones ni siquiera en respuesta a la plegaria ardiente, pero nos asegura que «su gracia nos basta» aun para esas aflicciones. Algunos bebés han nacido sin brazos o sin piernas debido a la Talidomida. No podemos hacer nada al respecto. A lo máximo, les podemos ayudar a que vivan con su desventaja. También las personas heterosexuales con sanos impulsos sexuales, a veces no pueden encontrar alguien con quien casarse o pueden perder a su esposo/a. Deben aprender a vivir así. Esas son las duras realidades de la vida. ¿Debemos decirles a las personas de orientación homosexual que ellas también tendrán que simplemente aprender a soportar su difícil situación? Gozan de nuestra conmiseración. Hay quiénes objetan este tipo de consejo. La homosexualidad no es una de esas «desventajas» acerca de la que nada .se puede hacer, afirman. Se encuentran demasiadas personas de orientación homosexual que hallan «felicidad el uno en el otro», como dice nuestro ritual de matrimonio, y que se enamoran y quieren compartir sus vidas el/la uno/a con el/la otro/a de una manera responsable. ¿Nos permite nuestra Biblia, el evangelio de Jesucristo. que les otorguemos ese privilegio o debemos en el nombre de Dios, decirles que su deseo es un pecado? La Declaración Social de la Iglesia Luterana de los Estados Unidos (LCA) sobre el sexo, el matrimonio y la familia (1970) sostiene que «las personas que practican una conducta homosexual son pecadoras como lo son todas las otras personas - alienadas de Dios y del prójimo». Esto parece decir que la conducta homosexual en sí no es más pecaminosa que la conducta heterosexual. Lo que importa son las condiciones bajo las que las personas realizan tal actividad, condiciones que pueden hacer que la actividad sea una expresión de amor responsable o lujuria egoísta. La declaración parece implicar que sí podemos alegrarnos cuando una persona sin pies comienza a aprender a caminar sobre sus manos, o cuando una persona sin manos puede tocar instrumentos musicales con sus pies, ¿estará mal que se le permita a una persona de orientación homosexual amar a otra de la misma orientación en una manera sexual? Por supuesto, cualquier declaración, aun una declaración de un sínodo o cuerpo eclesial. no puede tener la esperanza de enfocar el tema para la satisfacción de todos/as. La respuesta final a cuestión tan complicada se nos escapa siempre. Mientras vivamos en la tierra. conocemos sólo en parte. DISCUSION Luego de muchos años de experiencia clínica y pastoral, el Profesor Haas presenta algunas preguntas inquietantes [14] . Al final de nuestra serie de estudios, es apropiado que reflexionemos sobre algunas de estas preguntas. ¿Qué le diría usted a un miembro de su congregación que ha sido bautizado, confirmado y quien ha tenido el beneficio de una buena y cristiana educación pero quien debe ahora enfrentar el hecho de ser de orientación homosexual? ¿Le diría que debe permanecer sexualmente insatisfecho de por vida? ¿Le aconsejaría que tratase de remediar la situación teniendo relaciones sexuales con una joven? O ¿debería casarse con una linda muchacha y luego tratar de tener relaciones sexuales con ella? ¿Le diría que abandonase la Iglesia? Le aconsejaría que se suicidase (lo que hacen muchas personas de orientación homosexual en un acto final de desesperación)? ¿Qué le diría a una persona así? ¡Puede encontrarse con ella muy pronto! [15] DEVOCION FINAL Los/as cristianos/as son alentados a defender lo que creen, pero también saben que son seres humanos falibles y que aun sus convicciones más caras pueden transformarse en la causa de daño al pr6jimo, y así no estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Con esto en mente, los/as cristianos/as no sólo actúan osadamente, sino que a la vez piden humildemente perdón en caso de ofender a su prójimo, tanto voluntaria como inadvertidamente. Tal prójimo puede ser una persona de orientación homosexual hasta ahora desconocida para usted, o un miembro de este grupo de estudio quien inflexiblemente defiende una opinión en conflicto con la de usted. Concluyan con una oración pidiendo: . la guía e iluminación divina. . el coraje de amar de acuerdo a su fe . el perdón por haber actuado impulsivamente . la gracia de comenzar nuevamente. Otras lecturas para profundizar el tema: Alison, James: “Una fe más allá del resentimiento. Fragmentos católicos en clave gay”. Herder Editorial. España. 2001 Gafo, Javier (Ed.): “La homosexualidad: Un debate abierto”. Colección Conocimiento Personal. Editorial Desclée De Brouwer. Bilbao. 1997 Helminiak, Daniel A. “Lo que la Biblia realmente dice sobre la homosexualidad”. Editorial Egales. Madrid. 2003 Mirabet i Mullol, Antonio: «Homosexualidad Hoy. ¿Aceptada o todavía condenada? Editorial Herder. Barcelona. 1985. Schofield. Michael. «Aspectos Sociológicos de la Homosexualidad. Un estudio comparativo de tres tipos de homosexuales». Editorial Fontanella SA. Barcelona. 1977. Stubrin. Jaime P. «Sexualidades y Homosexualidades». Ediciones Kargieman. Buenos Aires. 1993. [1] Por lo que sigue, le estoy particularmente agradecido a J. B. Nelson. «Embodiment: An Approach to Sexuality and Christian Theology. (Minneapolis: Augsburg, 1978) ya la colección de ensayos editados por Edward Batchelor. «Homosexuality and Ethics” (New York: Pilgrim. 1980). [2] Anita Bryant. «Save Our Children» (Old Tappan, New York: Rewell, 1978). [3] Greg L. Bahnsen. «Homosexuality: A Biblical View» (Grand Rapids, Michigan: Baker, 1978). Bahnsen es un teólogo reformado. [4] Karl Barth, «Church Dogmatics» Vol. m. parte 4, (Ediinburgh: T. & T. Clark. 1961). [5] A. Muehl en Edward Batchelor. ed. «Homosexuality and Ethics», p. 78 [6] Alex Davidson, cThe Returns of Love» (London: lnter-Varsity Press, 1979). [7] Helmut Thielicke, cThe Ethics of Sex» traducido al inglés por John Doberstein (New York: Harper and Row, 1964); rep. Grand Rapids, Mich.: Baker, 1975. Muchos luteranos citan con aprobación la posición de Thielicke. entre ellos el ex-profesor en el Seminario Luterano en Saskatoon. O.K. Storaaski. en el trabajo sin publicar citado anteriormente. Ver también LeRoy Aden, «Homosexuality: What Can fue Church Say? The Lutheran, vol. 17 NjIj 9 (mayo 2. 1979) pp. 14-16, quien aconseja que ya que las personas de orientación homosexual no pueden expresar su sexualidad solamente con otros/as del mismo sexo, no deberían ser condenadas por hacerlo. No es el uso sino el abuso de nuestra sexualidad lo que es pecado, insiste Aden. [8] Norman Pittenger, «Time for Consent» (London: SCM Press, 1967). [9] British Friends Report, como en Batchelor. «Homosexuality and Ethics». pp. 235 Y ss.. Ver también «Towards a guaker View of Sex: An Essay by a Group of Friends» ed. por Alastair Heron (London: Friends Home Service Committee, 1963; ed. rev. 1964) [10] J.J. McNeill, «The Church and the Homosexual” (Mission City, Kansas: Sheed, Andrews and McNeel, 1976); repr. New York; Pocket Books, 1977. (Existe traducción al castellano: «La Iglesia ante la Homosexualidad. Colección Relaciones Humanas y Sexología N° 9. Ediciones Grijalbo SA. Barcelona 1979) [11] R.W. Wood en Batchelor, «Homosexuality and Ethics» , p. 165. [12] Michael F. Valente, «Sex: The Radical View of a Catholic Theologian» (Milwaukee: Bruce. 1970). [13] Les debe ser obvio a todos los que están involucrados que está serie de estudios no ha trabajado con todas las teorías, hipótesis, puntos de vista y posiciones que actualmente se ofrecen a la venta para el consumidor incauto. Por ejemplo, no hemos siquiera mencionado la teoría que aparece de vez en cuando y de acuerdo a la cual Jesús mismo era de orientación homosexual. Desde nuestro punto de vista, admitida parcialmente, está posición nos parece demasiado grotesca para merecer una seria consideración. Sin embargo, existen estudiantes serios que están lo suficientemente convencidos de la posibilidad de este punto de vista como para seguir escribiendo libros y artículos a favor del mismo. Después de todo, señalan, ¿no reunió Jesús en torno suyo a doce hombres y no venían a él discípulos de noche para ser «iniciados» en «los misterios del reino»? Ver, por ejemplo, «Was Jesus an Outsider?» Newsweek LXX (agosto 7, 1967) p. 83. [14] Mary V. Borhek, «My son Eric» (New York: Pilgrim, 1979) es el primer relato personal de una madre quien describe luego de su divorcio de su esposo clérigo, que su hijo es de orientación homosexual. Ver también Alex Dadson, «The Returns of Love» (Downers Grove, Illinois: Inter-Varsity 1970), como así también Nancy Krody, «Woman, Lesbian, Feminist, Christian» en Christianity and Crisis, vol 37, números 9/10 (mayo 30 - junio 13, 1977) pp. 131-36. Krody describe muy intensamente la agonía de las lesbianas en la iglesia y el seminario. [15] 15- Harol L. Haas, «Homosexuality» en Currents in Theology and Mission, vol. 5, N° 2 (abril 1978) pp. 82-104. Esta serie de preguntas aparecen en la p. 100. Coleman, luego de su extensivo estudio, concluye (p. 282) «La última palabra debe ser expresada en términos pastorales más bien que en términos teológicos». |