| Servicio
litúrgico para el Día Mundial del Sida 2010
Introducción
El Día
Mundial del Sida 2010 continuará centrándose, al igual que
el año anterior, en el acceso universal y los derechos humanos.
Como personas cristianas, el Día Mundial del Sida nos ofrece momentos
preciosos para reflexionar sobre el VIH y nuestra convicción de
que todas las personas somos creadas a imagen y semejanza de Dios. A medida
que trabajamos para promover y proteger los derechos humanos de las personas
con VIH o afectadas por la pandemia, o los de quienes son vulnerables
a la infección, debemos también reconocer la dimensión
espiritual que nos llama a trabajar por la justicia y tratar a todas las
personas como nuestras hermanas y nuestros hermanos, y a actuar partiendo
de esa dimensión.
El servicio litúrgico de este año se centra específicamente
en la importancia de vincular los temas del VIH y los alimentos como parte
de los esfuerzos por lograr el acceso universal y los derechos humanos.
Si bien el acceso a medicamentos es vital para todas las personas, el
acceso a alimentos, agua y otros derechos básicos también
es esencial para la vida tal como Dios quiso que fuera. De hecho, según
lo demuestra el servicio litúrgico, un derecho no puede realizarse
plenamente sin el otro, por lo cual se necesitan enfoques más integrales
e integrados tanto para abordar el VIH como para contener el hambre.
Preparación
del servicio
Te alentamos a usar esta liturgia el Día Mundial del Sida—miércoles,
1 de diciembre de 2010. También puede utilizarse en un servicio
el sábado o domingo antes o después del Día Mundial
del Sida, o en cualquier otro momento durante el próximo año.
Puede usarse en combinación con un evento de “Luz para los Derechos”
o en una actividad asociada a esta iniciativa: www.lightforrights.org.
Los artículos especiales que se necesitan para este servicio son:
cuatro velas, una grabación de la canción “Could you be
loved” de Bob Marley (versión en YouTube: www.youtube.com/watch?v=V4yCCr_CpwE)
y copias de la carta de la Alianza Ecuménica de Acción Mundial
sobre el VIH y los alimentos (adjunta como anexo). Artículos opcionales
son campanillas y/o un cesto con pan o fruta.
Te recomendamos leer la página de la AEAM que examina los vínculos
entre el VIH y los alimentos, así como descargar cualquier recurso
que pudiera ser útil para tu congregación. También
puedes ordenar ejemplares impresos de la hoja informativa de la AEAM sobre
el VIH y el derecho a la alimentación, además de su hoja
para promoción y defensa, escribiendo a rfoley@e-alliance.ch
.
El servicio puede descargarse de www.e-alliance.ch/en/s/hivaids/world-aids-day
Está disponible también en alemán, francés
e inglés junto a otros recursos para el Día Mundial del
Sida. Por favor siéntete en libertad de adaptar el servicio a tu
propio contexto local.

Servicio
litúrgico para el Día Mundial del Sida 2010
Acceso universal y derechos humanos: “Los medicamentos no bastan”
Preparación musical
Saludo e himno de apertura
Oficiante 1
Mi hermana, mi hermano – ¡te damos la bienvenida!
Ven, tú que tienes hambre de aceptación, sed de amor y necesidad
de alimentos y provisiones, de sanación y esperanza.
¡Ven tal y como eres!
Canto
Oficiante 2 En este día, el Espíritu de Dios está
sobre las personas angustiadas, las que confortan a la gente afligida,
las personas pobres, las necesitadas... las hambrientas, las que lloran,
las agonizantes, las que anhelan el sustento de los alimentos y un lugar
en la mesa de la inclusividad
Congregación La palabra de Dios se cumple ahora en nuestra presencia
y Jesús nos pide a cada una y a todas las personas: enfermas y
sanas, hambrientas y saciadas – ¡Vengan!
Canto
Oficiante 1 Hoy, el Espíritu de Dios nos da fuerza
para abrirnos paso en la oscuridad de la apatía, la ignorancia,
la impotencia, la desesperación, y así brindar sanación
a las personas enfermas, estigmatizadas, discriminadas, alivio a las afligidas,
esperanza a las desamparadas y pan a quienes padecen hambre.
Oficiante 2 Vengan todas las personas sedientas de justicia,
hambrientas de equidad, las que dan voz a quienes no tienen voz. Cristo
te llama a venir, tal como eres, estés donde estés...
Congregación... quienquiera seas y lo que se te considere
ser – ¡te damos la bienvenida!
Lectura
Los vínculos entre el VIH y los alimentos
La seguridad alimentaria, que es vital para toda la gente, tiene una particular
importancia en el caso de las personas con VIH. Una dieta adecuada puede
ayudarles a mantenerse saludables y reducir su vulnerabilidad a enfermedades
relacionadas con el sida. Sin alimentos adecuados, la respuesta de una
persona a los medicamentos antirretrovirales puede verse socavada; la
frecuencia de las infecciones oportunistas podría aumentar y acelerarse
la progresión de enfermedades asociadas al sida. Por lo tanto,
proporcionar sólo medicamentos no es suficiente—los alimentos y
una nutrición adecuados son elementos esenciales de la prevención,
tratamiento, atención y apoyo en materia de VIH.
El VIH también tiene un impacto en la seguridad alimentaria. En
el ámbito del hogar, las enfermedades relacionadas con el sida
pueden limitar los niveles de energía de las personas, así
como su capacidad de trabajar y obtener ingresos para comprar alimentos.
El tiempo y los recursos del hogar, particularmente de las mujeres, también
son consumidos por el cuidado de parientes enfermos. A nivel comunitario,
el VIH y el sida disminuyen el número de personas productivas en
la fuerza laboral y limitan la producción agrícola, reduciendo
aun más la seguridad alimentaria. Asimismo, la exclusión
y discriminación sociales incrementan la vulnerabilidad al hambre
de las personas afectadas por el VIH y el sida.
A la vez, la falta de alimentos o ingresos puede forzar a la gente a priorizar
la compra de alimentos más que la de fármacos antirretrovirales,
lo cual reduce todavía más la eficacia del tratamiento del
VIH. La inseguridad alimentaria, la limitación de opciones para
obtener ingresos o de recursos, así como los conflictos u otras
emergencias, también incrementan la vulnerabilidad de una persona
al HIV, ya que pueden conducirle a conductas de mayor riesgo—por ejemplo,
tener relaciones sexuales a cambio de alimentos o dinero.
Estos vínculos cíclicos exigen enfoques integrales tanto
para garantizar la seguridad alimentaria de todas las personas como para
lograr el acceso universal a prevención, tratamiento, atención
y apoyo en materia de VIH.
La lectura es seguida por el sonido de campanillas, címbalos o
un gong manual y por la atenuación de las luces para representar
el efecto devastador que el sida tiene sobre todas las personas.
Canto de entrada
Plegaria de confesión
Dirigida ya sea por un/a oficiante o varias
voces en el salón.
Líder: Tú, que nos convocas a participar
de tus mesas de justicia y equidad.
Congregación: Conocemos nuestras muchas excusas, las hemos
ensayado bien.
Líder: El mundo es complicado y el camino incierto.
Congregación: Conocemos nuestras excusas, Señor.
Líder: La justicia es un sueño agradable,
pero también debemos cuidar de nosotras y nosotros mismos
Congregación: Conocemos nuestras excusas, Señor.
Líder:¿Qué podemos hacer cuando
un sistema financiero fracturado recompensa a los ricos y empobrece aun
más a las personas pobres?
Congregación: Conocemos nuestras excusas, Señor.
Líder:Nos hemos vuelto hábiles en darles
la espalda a las personas hambrientas y sedientas de inclusión,
equidad y justicia. .
Congregación: Conocemos nuestras excusas, Señor.
Líder: No relacionamos la abundancia de nuestro
pan con la privación que esas personas padecen. No relacionamos
la sed de aguas cristalinas con el futuro de tu creación.
Congregación: Conocemos nuestras excusas, Señor.
Líder:Transforma y renueva nuestras vidas a fin
de que podamos convertirnos en una manifestación viva de tus promesas
de esa fiesta de la inclusividad y la justicia a la cual todas las personas
son incondicionalmente invitadas.. Restáuranos a la calidad de
la vida para que en comunión, junto a todos los seres humanos que
son nuestras hermanas y nuestros hermanos, podamos unirnos en la alabanza
y el servicio a tu Reino donde todas y todos encontramos libertad y unidad.
Promesa de perdón
Líder:
Hermanas y hermanos, el amor de Cristo del Dios del Reino nos libera de
nuestros pecados y nos llama a tener una relación de la Creación
se hace el Dios de la Redención que en Cristo nos perdona y libera
de amor y servicio entre todos los seres humanos, sin fronteras y sin
exclusiones. El Dios y por eso ahora estamos en paz. Debido a que Cristo
nos ha liberado de nuestras idolatrías, divisiones y prejuicios,
podemos compartir la luz maravillosa de la creación con otras personas.
Padre Nuestro
Lectura del Antiguo Testamento
Isaías 58:5-8
¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día para
que el hombre se mortifique? ¿Y sólo para que incline la
cabeza como un junco, haga duelo y se cubra de ceniza? ¿A eso llaman
ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor?
El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas
de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los
oprimidos y romper toda atadura? ¿No es acaso el ayuno compartir
tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir
al desnudo y no dejar de lado a tus semejantes?
Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora, y al
instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino,
y la gloria del Señor te seguirá.
Testimonios personales
Lectura del Evangelio
Mateo 4:3-4 El tentador se le acercó y le propuso: ‘Si
eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan’.
Jesús le respondió: ‘Escrito está: “No sólo
de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
Reflexión, meditación y breve silencio.
Afirmación: Un llamado a la acción y la incidencia
en políticas públicas
Oficiante 1 El pan por sí solo no basta... Los medicamentos
por sí solos no son suficientes... La comida por sí sola
no basta... Las plegarias por sí solas no son suficientes
Congregación: Pero si nos unimos podemos transformar la
realidad. Al unirnos podemos servir mejor. Al unirnos podemos alimentarnos
mutuamente.
Oficiante 2. Las epidemias conducen a la impotencia.
Enfermamos, nos volvemos débiles, no podemos producir. Ya no podemos
alimentarnos, ni a nuestros amigos y amigas, hermanos y hermanas, hijos
e hijas. No podemos transmitirles nuestras habilidades, por lo cual el
ciclo de vida se interrumpe
Congregación: Pero somos empoderados y empoderadas para
la promover justicia y equidad, y hoy unimos nuestros corazones y nuestras
manos en acción. Que por el bien de las personas presentes y las
que han de venir, ¡nuestra acción sea equiparable a nuestra
pasión!
Oficiante 1. No podemos amar a Aquel que nos invita a
la mesa de la dignidad y de la vida a menos que nos amemos mutuamente.
Conocemos a Aquel que preside esa mesa al partir el pan con el extraño
y extranjero, con la y el diferente, y nos reconocemos mutuamente, como
sus hijas e hijos, cuando compartimos el pan.
Oficiante 2. Ya no estamos solos ni solas. El Reino es
promesa y realidad de un banquete, y también lo es la vida —incluso
apenas con una migaja de pan— siempre y cuando haya fraternidad, comunión
y compañerismo.
Congregación: Todas las personas hemos conocido la soledad
y hemos aprendido que la única solución es el amor con justicia.
Ya que el amor y la equidad vienen con la comunidad, aprendamos hoy a
vivir como una comunidad amorosa y radicalmente inclusiva.
Plegarias de intercesión
Pueden decirse plegarias específicas
por personas o proyectos que la comunidad local conoce.
Caminante y camino de los lugares desérticos, quédate con
quienes esperan haciendo fila para recibir agua y alimentos, viendo a
sus amigos y amigas, hermanos y hermanas, pequeños hijos e hijas
perder tanta energía, esperanzas y sueños, buscando la lluvia,
buscando trabajo y salud
En su tiempo de espera, sé Tú la valentía de nuestros
corazones y la esperanza de nuestras existencias: haz que florezcan nuestros
desiertos.
Se enciende una vela mientras las luces permanecen
atenuadas
Cristo, nuestro Dios y nuestro huésped que se revela como anfitrión,
También tú naciste en nuestro mundo siendo un niño
que no era libre: sujeto a la pobreza, el hostigamiento de poderes extranjeros,
al estigma, la discriminación y peligros para tu vida y salud.
Se enciende otra vela.
En tu Nombre clamamos por libertad para tus hijas e hijos ahora, en estos
tiempos
y a lo largo de todas las generaciones
Se enciende otra vela.
Espejo de toda belleza, creador de todo lo que crece, no nos creaste para
que nos separáramos de la tierra, sino que nos plantaste en un
jardín para atenderlo y cuidarlo. Te damos gracias por la multitud
de plantas que nutren nuestros cuerpos, alivian nuestros dolores y nos
dan placer
Se enciende otra vela.
Danos, Señor, una comida en la cual nadie padezca hambre y todas
las personas se alimenten, en la que no se desprecie a nadie y toda la
gente sea amada, en la cual las personas enfermas sean sanadas y las quebradas
restauradas, en la que confortemos a quien sufre y encontremos a quienes
se perdieron. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo, quien es nuestro
sustento.
El salón vuelve a su brillo anterior para
iluminar los derechos humanos fundamentales y la dignidad que todas las
personas compartimos.
Ofrenda
Una vez más se canta una canción durante la colecta, que
será destinada a un proyecto centrado específicamente en
necesidades de nutrición y salud de las personas con vih o con
sida
Bendición Que Aquel que se hace pan, quien conoce
el hambre de quienes anhelan alimentos, la sed de quienes no tienen agua,
el dolor de las personas que rezan por plenitud, nos convierta en pan
compartido junto a nuestros hermanos y hermanas, hasta que toda todos
los pueblos, personas y grupos vulnerables haya sido alimentados. Amén.
Himno de clausura
Esta liturgia fue compilada, traducida y publicada por la Alianza Ecuménica
de Acción Mundial (AEAM). Puede ser fotocopiada o citada siempre
y cuando se dé el debido crédito a la fuente. No se permite
utilizar este material para fines comerciales. ©2010 AEAM. www.e-alliance.ch
Adaptada por el Pastor Lisandro Orlov. Pastoral Ecuménica VIH-SIDA.
Buenos Aires. Argentina. www.pastoralsida.com.ar
Cuando la congregación se está
retirando, se le puede invitar a leer y firmar la carta de la Alianza
Ecuménica de Acción Mundial que insta a líderes del
mundo a hacer más para vincular los alimentos y el VIH como parte
de sus esfuerzos por cumplir las metas de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio y del Acceso Universal (ver abajo). La carta debería
luego ser enviada a tu Jefe/a de Estado u otras autoridades gubernamentales
responsables de asuntos relacionados con el VIH y/o la alimentación
en tu país.
Apreciable [Jefe/a de Estado],
Saludos desde la comunidad ecuménica convencida de que cada
persona es creada a imagen y semejanza del Creador y, por tanto, tiene
una dignidad y un valor que exigen la satisfacción de ciertas necesidades
básicas. Le escribimos con el propósito de exhortarle a
asegurar que se cumplan los compromisos internacionales para reducir tanto
el hambre como el VIH.
Se estima que hoy día 33.4 millones de personas en todo el mundo
tienen la infección por VIH. Aunque la pandemia está estabilizándose,
éste es un nivel extremadamente alto. Las personas con VIH se encuentran
entre las más vulnerables de los países en desarrollo; muchas
de ellas viven en la pobreza extrema y carecen de una nutrición
apropiada y de opciones para obtener ingresos. El alza en los precios
mundiales de los alimentos está incrementando aun más la
vulnerabilidad de personas y comunidades empobrecidas, como también
reduciendo cada vez más su capacidad de afrontar y recuperarse
de impactos externos tales como cambios ambientales y conflictos armados.
En nuestra aldea global, a casi mil millones de personas se les deniega
el derecho humano básico a una alimentación adecuada. Todas
las personas precisan una buena nutrición, pero ésta es
una necesidad aun más importante para las personas con VIH. Particularmente
en el mundo en desarrollo, la dieta puede ser deficiente y a menudo la
malnutrición es un problema. La presencia del VIH puede exacerbar
esta situación, reduciendo la capacidad de las personas y comunidades
para alimentarse. Por otra parte, es bien sabido que el acceso a alimentos
y nutrición adecuados puede mitigar sustancialmente los impactos
del VIH y el sida. Sin embargo, hasta la fecha han sido limitados los
progresos en cuanto a integrar intervenciones de nutrición y seguridad
alimentaria en los programas y políticas sobre el VIH. Una razón
fundamental de ello es la falta de voluntad política.
Al suscribir la Declaración del Milenio, los gobiernos
se comprometieron a erradicar el hambre y la pobreza extrema (Objetivo
de Desarrollo del Milenio 1) y a combatir el VIH y el sida (ODM 6). De
conformidad con tales compromisos, para el año 2015 deberá
haberse reducido a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre,
así como detenido y comenzado a reducir la propagación del
VIH. No obstante, esas metas distan de ser alcanzadas, como también
la meta de las Naciones Unidas de destinar el 0.7 por ciento del ingreso
nacional bruto a la Asistencia Oficial para el Desarrollo.
Asimismo, la comunidad internacional reconoció la importancia de
la nutrición para la prevención y atención del VIH
cuando, en junio de 2006, la Declaración Política
de la Sesión Extraordinaria de la Asamblea General sobre el VIH
y el sida resolvió “integrar el apoyo en materia de alimentos y
nutrición, con el objetivo de que todas las personas tengan en
todo momento acceso a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para
satisfacer sus necesidades dietéticas y sus preferencias alimentarias
y promover de ese modo la vida activa y sana, como parte de una respuesta
global contra el VIH/SIDA” (Artículo 28). Este compromiso es un
componente importante de la promesa de los gobiernos de lograr el acceso
universal a prevención, tratamiento, atención y apoyo en
materia de VIH para el año 2010. Sin embargo, también esta
meta está lejos de ser alcanzada.
Los gobiernos se reunirán en la Sesión Extraordinaria de
la Asamblea General sobre la lucha contra el VIH y el sida, a realizarse
en 2011 en Nueva York, para examinar la implementación de estos
compromisos. Durante los próximos años también continuarán
examinando los progresos en el cumplimiento de los ODM para el año
2015. Previo a estas reuniones de examen, es vital que cada Estado demuestre
una auténtica voluntad política en cuanto a integrar la
nutrición y el VIH de las siguientes maneras:
- Cumplir el
Artículo 28 de la Declaración Política de la Asamblea
General incorporando la nutrición y la seguridad alimentaria
en políticas y programas dirigidos a incrementar los esfuerzos
por lograr el acceso universal a prevención, tratamiento, atención
y apoyo en materia de VIH, incluyendo los encaminados a prevenir la
transmisión vertical o “de madre a hijo” del VIH.
- Incorporar
indicadores de nutrición en las actividades de monitorización
y evaluación del VIH, incluyendo la monitorización y evaluación
de las estrategias nacionales para el sida.
- Asegurar que
las políticas y los programas agrícolas sean sensibles
a la problemática del VIH y focalicen a agricultores—principalmente
mujeres—a pequeña escala.
- Trabajar en
todos los sectores, inclusive con las personas con VIH y la sociedad
civil más amplia, a fin de asegurar que la asistencia en materia
de alimentos y nutrición llega a las personas más vulnerables,
es pertinente y apropiada y no promueve estigma ni discriminación.

Gracias anticipadamente por su acción que salvará vidas
Un saludo de comunión y fe,
Lisandro Orlov
Tte. Gral. Juan D. Perón 1593 Piso 8 Dto. O
(C1037ACC) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Argentina
Telefax (54+11) 4-384-6568
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