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LITURGIA DIA MUNDIAL DEL SIDA 2005. Primer Domingo de Adviento (Ciclo B). Domingo 27 de Noviembre 2005 ________________________________________________________________________________________
Saludo Apostólico. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Todos y todas debemos reconocer el SIDA como un problema nuestro. Todos y todas debemos asumirlo como nuestra prioridad. No podemos abordar el SIDA con juicios morales o negándonos a afrontar hechos poco agradables: y menos aún estigmatizando a los que están viviendo con vih y con sida, y proclamando que todo es culpa suya. Solamente podemos hacerlo hablando clara y llanamente de las formas como las personas se infectan y de lo que pueden hacer para evitar la infección [1] . Es por ello que en comunión con todas esas personas, unos unimos en oración, esperanza, pensamiento y acción: Cántico o himno a elección. Antífona de Entrada: Salmo 25: 1-3 A ti, Señor, elevamos nuestra alma, Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse; Letanía Penitencial: Jesús, pastor de las ovejas, signo de esperanza, ten piedad de nosotros. Todos y todas: Señor, ten piedad de nosotros y nosotras. Cristo, tu que eres la Luz y la Vida del mundo Todos y todas: Cristo, ten piedad de nosotros y nosotras. Jesús, tu levantas al pobre y al caído, acompañas a los que están solos y a todas las personas que están enfermas o que sufren injusticias y opresión. Todos y todas: Señor, ten piedad de nosotros y nosotras. LECTURA DEL LIBRO DEL PROFETA ISAIAS (64:1-9) ¡Como el fuego enciende un matorral, como el fuego hace hervir el agua ! Así manifestarías tu Nombre a tus adversarios y las naciones temblarían ante ti. Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos. Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti. Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento. No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas. Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos! Palabra de Dios. SALMO 80: (1-8, 16-18) [¿Es posible que nuestro verdadero y único Pastor haya olvidado a su pueblo? El Señor de la viña se ha desentendido de su casa y abandonado a su iglesia al silencio cobarde y al escándalo de solo pensar en su identidad?. Pidamos juntos y juntas que se manifieste de nuevo con aquella gloria de su cruz y que nos revele su presencia escondida y paradójica porque sabemos que si él nos enseña los nuevos caminos seremos transformados en herramientas útiles en sus manos* Escucha,
Pastor de Israel, ¡Restáuranos, Señor de fidelidad, Tu
que eres verdad y misericordia, ¡Restáuranos, Señor de fidelidad, Que
tu mano sostenga a aquellos y aquellas, ¡Restáuranos, Señor de fidelidad, Oremos en paz al Señor: No permitas que las ovejas de tu rebaño tengan que sufrir la opresión e injusticia de esta realidad, ni de nuestros propios errores y traiciones, sino que te pedimos le concedas a tu Iglesia el don de la reparación y penitencia para vivir en la santidad que ofrece su vida por todos aquellos y aquellas que en la cruz de Cristo somos llamados a formar un solo cuerpo. Amén. LECTURA DE LA PRIMERA CARTA A LOS CORINTIOS (1 :3-9) Hermanos
y hermanas : Aclamación del Evangelio: Salmo 85:8 “¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.” LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SAN MARCOS (13: 24-37) En
aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos : “En ese tiempo, después
de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar,
las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al
Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él
enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro
puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte. APORTES Y SUGERENCIAS PARA LA PREDICACIÓN: Aquellos y aquellas que trabajamos año tras año en la crisis del vih y del sida muchas veces sentimos también el cansancio y agotamiento de la tarea que siempre nos ha parecido más allá de nuestras fuerzas. Muchas veces nos hemos dormido en los laureles personales e institucionales. Hoy nuevamente estamos llamados y llamadas a elevar nuestra mirada hacia los horizontes de la realidad y discernir las pequeñas luces que nos anuncian un nuevo despertar que llegará en el momento que menos lo esperamos. Asumimos y renovamos nuestro compromiso anunciando que: “El gozo y la esperanza, el dolor y la angustia de los seres humanos de este tiempo, sobre todo de los pobres y de los afligidos de todas las clases, son también el gozo y la esperanza, el dolor y la angustia de los y las discípulos de Cristo, y no existe nada verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón, pues esta comunidad está formada por personas que, unidas en Cristo, son conducidas por el Espíritu Santo en su peregrinación al Reino del Padre y han recibió un mensaje de salvación para ser propuesto a todos y todas. Por lo cual dicha comunidad se siente en verdad íntimamente unida con el género humano y su historia” [2] . Hoy afirmamos este mensaje junto con todas las personas que viven o son afectadas por el vih y el sida. Muchas veces añoramos las antiguas seguridades y el prestigio desflecado a lo largo del compromiso con los grupos políticamente y teológicamente incorrectos. Reconocemos que muchas veces hemos sido tentados de poner nuestra confianza en las estructuras instituciones y la seguridad que da el poder. No siempre hemos sido claros en las motivaciones de nuestros compromisos. Pero en este Día Mundial del Sida queremos renovarnos poniendo nuestra confianza en Jesús y no en las estructuras, en los grupos vulnerables y su capacidad que desde la periferia le lleva a ocupar el centro de la escena. Somos aquellos y aquellas que anhelan que Jesús de Nazaret vuela a tomar posesión de nuestra casa comunitaria y abra de par en par sus puertas en forma incondicional. El eje de nuestro reflexión es preparar la casa comunitaria para Jesús de Nazaret se sienta tentado a apresurar su retorno. No queremos repetir antiguas traiciones sino juntos estrenar nuevas fidelidades. Queremos estar despiertos para contemplar a Jesús en el rostro amigo de las personas que viven con vih y con sida y escuchar atentamente el clamor de los grupos vulnerables, aún cuando esto no sea lo políticamente correcto o que sea una escucha teológicamente peligrosa. Para poder unirnos a todos y todas en la acción de parar juntos el vih y el sida, de poder romper el silencio y exigir que nuestros gobiernos cumplan con los compromisos asumidos en el año 2001 y poder nosotros y nosotras mismos renovar nuestra vocación de servicio, debemos pensar más en la vida que en la muerte, responsabilizarnos de este mundo que tanto ama Jesús de Nazaret y del cual nunca se ha ido. En este día queremos estar bien despiertos porque queremos servir con libertad y gratuitamente a toda la humanidad donde queremos enseñar aquello que hemos aprendido de Jesús de Nazaret: es posible ser hermanos y hermanas, y vivir esta verdad hasta dar la vida sin temor. Mantengámonos despiertos preparados para la acción, preparados para juntos y juntas para el vih y el sida. Cántico o himno a elección: Para la oración de los fieles Por la Iglesia, para que dé testimonio en el Día Mundial del SIDA de su disposición a no dormirse en viejas estructuras de opresión y abrirse al espíritu que nos lleva por caminos nuevos y desconocidos concediéndonos la fuerza renovadora de la esperanza. Oremos al Señor.
Oración comunitaria Tu eres el Misterio inefable que sustentas el ser y la vida, al cosmos y al ser humano dentro de él: acoge nuestro deseo de caminar por la vida confiados en la bondad primordial de tu iniciativa, que nos antecede y supera, y en la que queremos tener el coraje de cifrar nuestra esperanza a pesar de todos los signos de desesperanza que nos rodean. Te presentamos la expresión de nuestros sentimientos y compromisos más profundos. Acógelos. Dios, que tanto nos amas, en este Día Mundial del Sida te pedimos que avives nuestra fe, fortalezcas nuestra esperanza y consolides nuestro amor, de modo que podamos pensar que otra mundo, sin lágrimas ni dolor, es posible con tu Venida. Jesús, ven pronto, tu que vives y conduces este proceso de vida. Amén. Bendición: Que el Dios de la Alianza nos acompañe desde ahora y para siempre, Cántico o himno a elección.
[1] Sr. Kofi Annan. Secretario General de las Naciones Unidas. [2] Concilio Vaticano II. Constitución Pastoral “Gaudium et Spes” 1 |